Por aquel entonces, nuestras actividades empresariales experimentaron un rápido avance y era necesario encontrar un símbolo que fuese exclusivo de 'Philips', por el que los consumidores nos reconociesen, pero que también evitase problemas legales con los propietarios de otros emblemas circulares ya existentes. Con todos estos requisitos nació el emblema, que debutó 1938 y que permanecería con la empresa hasta nuestros tiempos, si bien su forma evolucionaría gradualmente hasta convertirse en el símbolo que hoy utilizamos. En los últimos años la marca comercial se ha convertido en el sello de identidad más importante de Philips, apoyado por el emblema. Juntos deben constituir sin duda una de las marcas más conocidas del mundo.
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