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Preocupaciones habituales sobre el recién nacido

Existen varias afecciones leves que pueden afectar a los bebés más pequeños y, aunque la mayoría de ellas se pueden tratar fácilmente, pueden llegar a preocupar a los padres primerizos.

Bebés inquietos y cólicos

 

Muchos bebés pequeños pasan una fase durante el día en la que están inquietos y lloran incómodos, pero no parecen tener hambre. A esta dolencia se la conoce como cólico. Los cólicos se producen normalmente al final de la tarde y suelen desaparecer cuando los bebés tienen entre tres y cuatro meses.

 

Como se desconocen las causas de los cólicos, tratarlos puede ser muy difícil. Para que los bebés mejoren, a veces es suficiente con calmarlos, hacer que se sientan cómodos y darles un masaje. Si desea obtener más consejos para ayudar a su bebé a superar esta fase tan difícil, visite nuestra sección detallada sobre cólicos.

Regurgitación

 

Las regurgitaciones son algo habitual en la mayoría de bebés pequeños. La mayoría de los bebés pequeños regurgitan una pequeña cantidad de leche de sus estómagos a la boca, pero esto no tiene efectos perjudiciales. Los bebés con regurgitaciones leves ganarán peso y crecerán con normalidad. Esta fase también acabará pasando.

Vómitos

 

Si el bebé vomita, expulsará grandes cantidades de leche. Puede que se deba a que haya comido demasiado o a una infección. Si el vómito es explosivo, consulte a su profesional de la salud.

Reflujo y reflujo gastroesofágico

 

Si el bebé tiene reflujo, el contenido del estómago subirá hasta la garganta, pero no siempre llegará al a boca. Esto provoca molestias intensas, pero es posible que no se dé cuenta de que se trata de reflujo, porque no hay signos evidentes.

 

El caso más grave de reflujo se denomina ERGE o enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD por sus siglas en inglés) y puede desembocar en episodios de gritos intensos. Esta enfermedad desaparece normalmente cuando el bebé crece, aunque puede continuar durante el primer año o más en el caso de algunos niños. Consulte a su médico si el bebé parece inquieto o triste después de las tomas.

Diarrea y gastroenteritis

 

La diarrea es habitual en los bebés, especialmente cuando les salen los dientes. Pero otra causa de esta, la gastroenteritis, es una enfermedad estomacal provocada por una infección por bacterias o virus.

 

La gastroenteritis es poco habitual en bebés que solo toman el pecho, aunque algunos la padecen. Los bebés de menos de seis meses que toman leche de fórmula son más vulnerables a la gastroenteritis y la deshidratación, y los casos graves pueden requerir hospitalización.

 

Si el bebé tiene diarrea continua después de una gastroenteritis aguda, es posible que haya desarrollado una intolerancia temporal a la lactosa. Consulte a su médico acerca de la exclusión de la lactosa en bebés que están empezando a tomar alimentos sólidos. La exclusión de alimentos de la dieta del bebé solo debe hacerse bajo supervisión médica y siguiendo los consejos de un dietista.

Estreñimiento

 

El estreñimiento se define como dificultad, demora o dolor en el proceso de deposición. En los primeros tres a cuatro meses, las deposiciones de los bebés son líquidas y de color amarillo brillante, al menos dos o tres veces al día. Del tercer al cuarto mes, las deposiciones serán menos frecuentes y no es raro que un bebé no defeque durante varios días. Mientras el bebé esté bien y feliz, no hay de qué preocuparse. Con la introducción de los alimentos sólidos, la frecuencia y el color de las deposiciones puede cambiar.

 

El estreñimiento es poco habitual en bebés que toman el pecho, pero si su bebé lo padece, puede que no esté tomando suficiente leche debido a un enganche o una postura incorrectos. Consulte a su partera o auxiliar sanitario.

 

El estreñimiento es más frecuente en los bebés que toman leche de fórmula y, de hecho, los bebés que cambian de la leche materna a este tipo de leche suelen padecerlo.

 

Si el bebé está estreñido, lo mejor es consultar a su profesional de la salud.

¿Cómo puedo saber si mi bebé está creciendo lo suficiente?

 

Los bebés recién nacidos pierden peso durante los primeros días, pero deberían volver a ganarlo cuando tengan entre 10 y 14 días. Los bebés que toman el pecho y los que toman leche de fórmula tienen patrones de crecimiento ligeramente distintos durante el primer año: los que toman el pecho crecen más rápido durante los primeros tres o cuatro meses y más lento a partir de los cinco meses, en comparación con los que toman leche de fórmula. Cuando anote el peso del bebé, asegúrese de hacerlo en un gráfico en caso de que esté tomando el pecho. Es suficiente con pesar al bebé cada dos semanas, ya que si lo hace a intervalos más cortos no podrá determinar con precisión si está ganando o perdiendo peso.

Signos que pueden indicar que el bebé no está creciendo correctamente

 

Los médicos denominan "crecimiento insuficiente" al hecho de que el bebé no crezca correctamente. Su médico le hará saber si el bebé tiene algún problema, pero estos son los signos que debería observar:

 

  • Aumento de peso deficiente, irregular o inexistente.
  • El bebé está apático y llora con poca energía.
  • Tono muscular deficiente y distensión de la piel.
  • Orina concentrada, varias veces al día.
  • Deposiciones poco frecuentes.
  • El bebé toma menos de ocho tomas de pecho cortas al día.
 

Hay muchas formas de tratar el crecimiento insuficiente en bebés que toman el pecho, por lo que es importante que consulte a su profesional de la salud si el bebé no crece lo suficiente.

 

Tenga en cuenta que la información proporcionada en estos artículos solo se ofrece a modo de asesoramiento general y en ningún momento debe considerarse como sustitutiva del asesoramiento médico profesional. Si usted, su familia o el bebé padecen síntomas o condiciones graves o persistentes, o si necesita asesoramiento médico específico, busque ayuda médica profesional. Philips Avent no asume responsabilidad alguna por los daños derivados del uso de la información proporcionada en este sitio Web.